22 de mayo de 2026
Recuperamos la experiencia de Irene de Vicente, estudiante de sexto año de Medicina, que presentó junto a Cristina Cáceres, médica de familia y comunitaria, el proyecto sanitario de la ONG IDJONG en el Espacio Solidario del XLV Congreso de la SEMFYC de Madrid. La iniciativa demuestra cómo la telemedicina, con medios tan sencillos como una fotografía y un mensaje de texto pueden ser una herramienta clave para mejorar la atención de la población local.
IDJONG es una ONG fundada en 2022 por una pareja hispano-camerunesa con el doble objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan y de transformar la mirada de quienes van a colaborar. Su trabajo se desarrolla en el barrio capitalino de Etudí y en la zona rural de Long, a 100 kilómetros al norte de la capital.
Condiciones sanitarias
El contexto sanitario en el que trabaja la ONG es de enorme precariedad. La inversión pública en salud en el país africano no alcanza la mitad de lo que recomienda la OMS, y los pacientes deben asumir el coste íntegro de la consulta, el diagnóstico y el tratamiento. Las cifras lo ilustran de forma contundente: una caja de paracetamol equivale al 7% del salario mensual de una persona trabajadora; el tratamiento de la malaria —enfermedad endémica que pueden contraer varias veces al año— supone hasta el 17%; y una cirugía de hernia representa dos meses y medio de trabajo. La ratio de personal sanitario es de un profesional por cada 1.000 habitantes, cifra que empeora en las zonas rurales.
En este entorno, el equipo sanitario de IDJONG —formado por residentes, estudiantes de Medicina y un fisioterapeuta— realizó una campaña gratuita de dos semanas en un dispensario público atendido habitualmente por un enfermero que, ante la ausencia de médicos, ejercía también esa función. «El enfermero tenía un ojo clínico que sin test diagnósticos veía al paciente y decía ‘este tiene esto’, lo afirmaba y tenía razón«, reconoció Irene. Las patologías más frecuentes conformaban lo que el equipo bautizó como la «triada camerunesa»: malaria, patología osteomuscular derivada del trabajo de campo, e hipertensión arterial sin control periódico. También se atendieron casos de cataratas, infecciones causadas por el parásito loa loa, elefantiasis y consecuencias de accidentes de tráfico.
Telemedicina al servicio de la salud
Pero la gran protagonista de la ponencia fue la telemedicina. A través de grupos de WhatsApp organizados por especialidad, profesionales desde España recibían fotografías y descripciones de los casos clínicos y respondían con orientación diagnóstica y terapéutica. «La telemedicina fue crucial para poder realizar nuestra labor», subrayó Irene de Vicente, especialmente en el abordaje de las enfermedades dermatológicas. Para la siguiente edición, el equipo planea unificar todos los grupos en uno solo para obtener respuestas más rápidas y una visión más global de cada paciente.
La ponencia también dejó espacio para el aprendizaje intercultural. El equipo llegó con expectativas condicionadas por la formación sanitaria española y tuvo que adaptarse sobre la marcha. Una de las lecciones más poderosas vino de la propia comunidad: «Es muy inspirador ver cómo se ocupan unos de otros y la responsabilidad comunitaria que tienen, es algo de lo que España también tiene que aprender«, reflexionó de Vicente. Los vecinos se organizaban espontáneamente para trasladar a pacientes que no podían desplazarse por sí solos, y en el campamento de verano —al que acudían más de 100 niñas y niños— eran las propias madres jóvenes quienes se ponían a jugar, «porque no habían tenido la oportunidad de ser niñas en la infancia.»
IDJONG es, como reconoció la residente, «un proyecto muy pequeño que acaba de comenzar, pero con grandes sueños«, y busca la colaboración de profesionales sanitarios tanto de forma presencial en Camerún como a través de los grupos de telemedicina desde España.
