El debate celebrado durante el congreso anual de la semFYC ha contado con Mohammed Absurour, Cristina Cáceres, Médicos del Mundo y Médicos sin Fronteras, y se ha celebrado el I Concurso de Fotografía Solidaria. 

El Espacio Solidario Communia ha vuelto al XLV Congreso de la semFYC con la ponencia “De la comunidad local a las emergencias locales” con el objetivo de reunir diferentes experiencias que muestran como la Medicina de Familia y Comunitaria puede contribuir al bienestar de las comunidades, tanto a nivel local como internacional.

El encuentro ha sido moderado por Gisela Galindo Ortego, médica de familia y miembro del patronato de la Fundación Communia semFYC, quien ha destacado “la importancia de crear puentes entre la Atención Primaria local y los contextos internacionales de emergencia, porque la salud comunitaria es, en esencia, un compromiso global”.

La presentación ha contado con Mohammed Abusrour, médico residente en Girona, que explicó la iniciativa que lidera, “Project Cuba. Palestina”, una experiencia sobre Atención Primaria y Salud Comunitaria en un contexto de ocupación. “Nuestra labor no es solo curar, sino acompañar y fortalecer la resiliencia de las comunidades bajo circunstancias extremas. La medicina de familia es una herramienta de resistencia y esperanza”, subrayó Abusrour.

También intervino Cristina Cáceres Cortés e Irene de Vicente, especialista y residente de familia en Leganés, respectivamente, quienes ha presentado el proyecto “Telemedicina en la selva del Camerún”. Según De Vicente, “la tecnología puede ser una aliada para salvar vidas cuando las distancias o la falta de recursos limitan el acceso a la atención médica. La cooperación médica internacional comienza escuchando a las comunidades”.

Por otro lado y para finalizar el debate, el médico Pedro Caba, en representación de Médicos del Mundo, ha compartido su experiencia sobre la situación sanitaria en Gaza y los retos de la acción médica en contextos de emergencia y conflicto. “Trabajar en terreno de conflicto nos recuerda que la neutralidad médica es esencial y que la atención sanitaria es un derecho, incluso —y sobre todo— en la guerra”, han afirmado.